14.2.12

Amor, una simple fantasía.

El le hablaba de cosas que creía que eran esenciales en su vida, le hablaba como si supiera todo lo que podía suceder en ella, como si ya lo hubiera visto todo.
Ella le hablaba, sutilmente, tratando de darle a entender lo que sentía, siempre con una triste sonrisa en su rostro.
El seguía con su forma brusca, en parte violenta y a su vez sabiendo que en realidad, no era lo que quería decir.. pero sin saber la razón, lo seguía diciendo, como si quisiera lastimarla.
Ella, escuchaba y trataba de entender sus actitudes. Sentía que lo único que escuchaba eran cosas absurdas, y notaba que hasta parecía decirlas con rabia. Pero, no dejaba de intentar que la entendiera o que simplemente, la escuchara.
El comenzaba a darse cuenta de que lo que decía, era muy poco cortés y hasta se estaba volviendo hiriente. Pero con remordimiento todavía no lograba hacer callar lo que tenía adentro, que ni siquiera sabía a que se debía.
Ella, con precisión, solo quería tocar ese punto débil, que lo haga recapacitar y darse cuenta de lo que decía. Pero no lo conseguía...
El no paraba, seguía con esa bruta forma de expresarse, con ese pensamiento necio que no dejaba ver cuanto la lastimaba.
Ella, tantas eran las palabras hirientes que tenía que soportar, que comenzaba a creer que era su forma de pensar la que estaba equivocada (pero sabía bien que no era así y su cabeza solo le decía 'tranquila, todo estará bien')
El, no se daba por vencido, parecía como si estuviera en una guerra, que para ganar, tenía que destruir algo o a alguien.
Ella, con repugnancia, se sentía cansada, no quería seguir con eso. Solo buscaba ser entendida de una vez. Solo trataba de hacerle entender, que el amor no era como él lo estaba manejando, que no se basaba en eso, no se trataba de vivir constantemente en una guerra, hiriendo a la otra persona. Sino, que se basaba en escucharla, acompañarla, hacerla sentir amada y comprendida, simplemente apoyada por la persona a la cual le había entregado todo.
Pero el, seguía pensando en él mismo, no abría su cabeza, no dejaba entrar nada. Solamente creía que lo que él decía y la forma en que manejaba todo, era la correcta.
Ella, con la misma sonrisa y un suave parpadeo, bajó la mirada, entendiendo que las cosas nunca habían cambiado y estaba parada en el mismo escalón que aquella vez y nunca se había movido de ahí, que solo había sido una simple ilusión, que no había pasado a ser mas que eso.

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